domingo, 24 de abril de 2011

Bota Bota y No Es Pelota

Seguramente has escuchado hablar del famoso rebote, pero ¿Qué es? y ¿Por qué rebotamos?
Todo cambio de peso en nuestro organismo, provoca modificaciones de los rendimientos energéticos del cuerpo. Mientras más grandes somos, mayor requerimiento calórico tenemos.
Se tiene la idea que para perder peso hay que someternos a dietas llenas de restricciones y prohibiciones, pocas veces la gente acude con dietistas serios que les enseñen el como comer, se promueven dietas muy bajas en kilocalorías o en ocasiones dietas cetonicas que lo único que hacen además de destrozarte el hígado, es deshidratarte, he ahí la pérdida de peso.
Cuando volvemos a nuestros “hábitos de alimentación” evidentemente recuperaremos el peso perdido y en muchas ocasiones kilitos de más, a causa del desequilibrio metabólico.
Esto es lo que conocemos como famoso “Rebote”. Mientras más rápido pierdas peso, más fácil lo recuperarás.
En teoría, sólo aumentamos de peso si la ingesta excede la de lo requerido, pero hay factores que contribuyen con esto:
  • Falta de actividad física.
  • Consumo de kcal. escondidas en alimentos como aderezos, enlatados, bebidas, productos “light”, edulcorantes artificiales, etc.
  • Realizar menos de tres comidas al día.
  • Exceso de cafeína (el exceso afecta los niveles de azúcar en la sangre).
  • Información genética.
  • Factores Psicosociales.
  • Problemas con la glándula tiroides.
  • Alguna otra enfermedad.
Según Rubinstein la adicción a la comida comienza al probar el primer bocado, después el deseo se despierta cuando la vista o el olfato vuelven a detectarlo. Desafortunadamente si no tenemos motivación y fuerza de voluntad, como en todas las drogas, podemos recaer y por lo tanto “Rebotar”.

Otra forma de ganar kilitos es cuando comenzamos una actividad física periódica, la cual requiere de una ingesta mayor de kcal. pero esto se aplica sólo cuando realizamos la actividad, no todos los días, recuerda que Somos lo que comemos Vs. lo que gastamos y si un día optamos por el rico sillón acompañados con un tazón de palomitas en lugar de visitar el gimnasio, entonces debes consumir menor cantidad de calorías, tratando de mantener la balanza en ceros. No por realizar algún ejercicio podemos comer lo que queramos, hay que saber cuándo y cuánto.

La pérdida de peso es muy personal y cada quien responde de manera distinta, lo importante es ser pacientes y no abandonar el barco antes de zarpar. Los resultados son en ocasiones lentos pero seguros. Es imposible tener una pérdida “real” de peso en dos meses cuando nos llevó años ganarlo. No debemos jugar con nuestro organismo ya que al tiempo nos cobra la factura y con intereses.

NO hay dietas, tés, pastillas, tenis o cremas mágicas para la reducción de peso, pero SI soluciones falsas a un problema muy complejo, se requiere de voluntad y una buena asesoría para cambiar nuestros hábitos alimenticios.

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