Mostrando entradas con la etiqueta vivir. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta vivir. Mostrar todas las entradas

lunes, 17 de agosto de 2015

Cambiemos el rumbo de la Diabetes


Que tire la primer piedra aquel que no haya googleado síntomas para tratar de “adivinar” qué enfermedad tiene antes de visitar al médico.

En 2014 , Janssen realizó una encuesta entre pacientes con diabetes tipo 2 (DT2) de Argentina, Brasil, Colombia, Guatemala y México, para conocer los mitos que aún existen sobre la enfermedad. De ahí el interés por convocar al primer Encuentro Latinoamericano 2015 “Diabetes T2 en la era Digital” con el fin de desmitificar y educar a través de contenido fiable y de calidad en redes sociales.

De acuerdo con los resultados de la encuesta y la opinión de los asistentes al Encuentro, los mitos más recurrentes entre la población latinoamericana son:

1. La diabetes se cura. Falso. La diabetes es una enfermedad crónica, es decir no tiene cura. Se puede controlar a través de un buen monitoreo, dieta correcta, actividad física y la toma de medicamentos, o en su caso el suministro de insulina.

2. Hay dos tipos de diabetes. Una peor que otra. Falso. Existen tres distintos tipos de diabetes y ninguna es “peor” que otra.


Diabetes tipo 1

  • Ocurre cuando el páncreas no produce insulina. 
  • La causa exacta se desconoce. Lo más probable es que se trate de un trastorno autoinmune que produce una destrucción progresiva de las células del páncreas.
  • Generalmente se presenta en niños, adolescentes o adultos jóvenes.
  • El tratamiento es a través de insulina.
  • Afecta alrededor del 5 al 10% de las personas con diabetes.



Diabetes tipo 2

  • Ocurre cuando el páncreas aún produce un poco de insulina, pero el cuerpo no la puede utilizar bien. 
  • Se presenta con más frecuencia en personas que tienen antecedentes genéticos, sobrepeso y son inactivas.
  • Puede ocurrir a cualquier edad, pero es más común después de los 40 años aunque hoy en día está aumentando en los niños, especialmente aquellos con sobrepeso.
  • Generalmente el tratamiento es con dieta y tratamiento farmacológico.
  • Afecta alrededor del 90 al 95% de las personas con diabetes.

Diabetes gestacional

  • Afecta durante el embarazo.
  • Generalmente desaparece cuando el bebé nace.
  • Suele presentarse en mujeres con sobrepeso o herencia genética.

3. La medicina alternativa puede sustituir al tratamiento médico. Falso. De acuerdo al estudio realizado por Janasen, los pacientes con DT2 consideran que la medicina alternativa, el ejercicio y la dieta son un reemplazo de los medicamentos recetados. El 25% de los encuestados considera que el uso de medicina alternativa es suficiente para controlar la enfermedad.

4. Una persona con diabetes está destinada a sufrir. Falso. Las personas que viven con diabetes y tienen un adecuado control de la enfermedad (monitoreo, uso de tratamiento farmacológico, dieta, actividad física, visitas al médico) pueden mantener una buena calidad de vida.

5. Todos debemos vivir como pacientes con diabetes. La realidad es que con o sin diabetes, todos debemos estar educados para lograr un estilo de vida saludable.

La educación y el compartir experiencias abre camino en el entendimiento de la diabetes. 

lunes, 21 de octubre de 2013

El primero de muchos



¡Lo terminé, lo terminé! Palabras que apenas pudieron salir de mi cerrada garganta cuando le llamé a mi mamá en un mar de efusivas lágrimas para avisarle que estaba bien.

Cuatro meses de entrega, disciplina, dolor, esfuerzo y aprendizaje me llevaron a una gran fiesta, el maratón de Chicago y en efecto, como dice Alex Lara un buen amigo, el maratón se corre durante el entrenamiento, el día de la competencia es sólo la fiesta.

Un mes antes de la fecha esperada no hice más que latiguearme con el ¿podré? Todos los días me bañaba en duda, miedo y desconfianza, incluso llegue a pensar en desertar pero no podía hacerle ver a mi hija que tomar el camino fácil era lo apropiado así que me apreté bien las lycras y vi pa´lante. La mayor distancia que hice durante el entreno fueron 26 km. por lo que lograr 42.195 km. con un pie lastimado sería un gran reto… y regresa la burra al trigo, ¿podré?

Viernes 11 de Octubre por la madrugada llego de malas, sensible y con un catarro marca diablo a Chicago, aún no me cae el veinte de que voy a una fiesta, sólo pienso en que tengo que dormir, hidratarme, comer bien y NO caminar mucho, mi cabeza estaba puesta ahí hasta que llegamos al McCormick Place Convention Center a recoger los paquetes. Al tener mi número de competidor en  las manos, literal, me puse la camiseta y a partir de ese momento no paré de sonreír y mostrar alegría por el gran reto que tenía frente a mi, descubrí que tan poderosa puede ser la mente ya que hasta el dolor de pie con el que llegué había desaparecido, a partir de ese momento comenzó mi fiesta. 

La noche previa al maratón Rosy, una querida amiga que luchó y le ganó al cáncer me movió fibras sensibles e hizo que en ese momento tomara papel y pluma y le diera sentido a cada uno de los 42 kilómetros que iba a recorrer.

Inmediatamente se me vinieron a la cabeza los rostros de las personas que corrieron conmigo durante los cuatro meses de entrenamiento, así como los motivos por los que debía terminar. Una vez completadas mis dedicatorias, decidí cerrar los ojos y descansar pero mi mente no se pudo apagar.

El día del maratón
 
Con escasas horas de sueño me levanto entusiasmada por vestir la playera con mi nombre y la bandera de México. Llegué mucho tiempo antes de mi hora de salida, los nervios comienzan atacar, las ganas de hacer pipi no paran y mi último llamado al corral se escucha, ¡Auch! Allá vamos… Arranco y decido disfrutar, disfrutar de la ciudad, de la gente que te echa porras, pero sobretodo disfrutar de lo que más me gusta hacer: correr.

Dicen que el maratón se corre con las piernas, el corazón y la mente siendo ésta última “ultra” poderosa así que me dispuse a engañarla. Para mi las distancias se miden en kilómetros, mi cerebro no registra millas por lo que resuelvo correr “26” simplemente le dije a mi cabecita ¡Vamos por 26! ¿26 qué? No sé… sólo sé que vamos por 26. De esta manera jamás me enteré en que kilómetro iba y logré esquivar eso que llaman pared.

Después de más de cinco horas, alcanzo a ver un letrero que dice <800m> supuse que ya sólo faltaban 800 metros para la meta ¡y sí! en ese momento no sé de donde me brotó un cúmulo de energía y aumenté mi velocidad llegando a la meta con un sprint.

Sentía exagerados aquellos comentarios que comparaban el terminar un maratón con parir un hijo, hoy ya me tocó vivir ambas experiencias, y me pongo del lado de esos exagerados. Las dos situaciones me han provocado un sentir inexplicable.

Aprendí entre muchas otras cosas que puedo lograr todo aquello que me propongo, que los límites se rompen con un simple querer y que esa famosa pared de la que todos hablan la viví durante 36 años y hoy, ya la brinqué.

Gracias por correr conmigo